«Tengo el hosting por 30 euros al año, ¿es malo?» No necesariamente. Pero conviene saber qué estás comprando por ese precio, porque en alojamiento el precio no paga espacio: paga densidad, recursos y personas.
Vamos a desglosar de dónde sale el coste y qué partidas son las que de verdad te protegen.
Qué estás pagando en realidad
| Partida | Qué te aporta |
|---|---|
| Densidad del servidor | Cuántas webs comparten máquina contigo. Menos densidad = más recursos y menos vecinos problemáticos |
| Aislamiento entre cuentas | Que el problema del vecino no sea el tuyo: es la partida invisible que marca la diferencia (explicado aquí) |
| Copias de seguridad | Frecuencia, retención y si puedes restaurar tú mismo |
| Soporte | Si hay alguien a las tres de la mañana, y si ese alguien sabe de WordPress |
| Mantenimiento del sistema | Parches, versiones de PHP actualizadas, cortafuegos |
| Protección frente a ataques | Filtrado de tráfico, límites de peticiones, mitigación de saturación |
Rangos razonables (órdenes de magnitud, no tarifas)
Los precios cambian y varían mucho entre países, así que quédate con la proporción:
- Muy barato (alrededor de 2-4 € al mes): compartido de alta densidad. Sirve para una web informativa sin tráfico. Aquí el aislamiento y el soporte son lo primero que se recorta.
- Gama media (8-20 € al mes): compartido de menor densidad o plan gestionado de entrada. Suele traer copias diarias, certificado, versiones de PHP recientes y soporte decente. Es donde debería estar la web de una empresa que factura.
- Gestionado de verdad (25-60 € al mes): entorno de pruebas, copias con restauración en un clic, protección frente a ataques y soporte que entiende WordPress. Se justifica desde el momento en que una caída te cuesta ventas.
- VPS (10-40 € al mes + administración): la máquina es barata; lo que cuesta es que alguien la mantenga. Si no vas a pagar esa administración, no salen las cuentas.
La cuenta que conviene hacer
Pon en una columna el ahorro anual de quedarte en el plan más barato. En la otra, estima:
- Un día de web caída: ventas perdidas más llamadas de clientes.
- Una limpieza tras una infección: el trabajo técnico, más el tiempo que tu web pasa marcada por el navegador o por Google.
- Recuperar posiciones en buscadores después de un episodio de contenido inyectado.
- El coste legal si hubo datos personales de por medio: la notificación y sus plazos.
Con esa comparación, la diferencia entre el plan de 3 € y el de 15 € suele dejar de parecer un ahorro.
Las siete preguntas que revelan el plan de verdad
- ¿Cada cuenta corre con usuario de sistema y proceso de PHP propios?
- ¿Cada cuánto se hacen copias, cuánto se conservan y puedo restaurarlas yo sin abrir un ticket?
- ¿Las copias se guardan fuera de la máquina donde está la web?
- ¿Puedo cambiar la versión de PHP y ver los registros de acceso y de errores?
- ¿Qué pasa exactamente si detectáis malware en mi cuenta: me avisáis, me suspendéis, me ayudáis?
- ¿Hay entorno de pruebas para actualizar sin tocar la web en producción?
- ¿Tenéis contrato de encargado del tratamiento y dónde están físicamente los datos? (por qué importa)
Si la respuesta a la 2 y a la 4 no es clara, el precio da igual: estarás a ciegas el día que pase algo, sin copias que restaurar y sin registros que mirar.
Lo que no compra el dinero
Conviene decirlo, porque hay quien migra a un plan caro esperando inmunidad. El alojamiento no te protege de:
- Un plugin vulnerable sin actualizar.
- Una contraseña de administrador reutilizada y filtrada en otro servicio.
- Un plugin pirata con puerta trasera instalado por ti.
- Un equipo infectado en tu oficina desde el que alguien accede al panel.
Ahí no llega el proveedor: llega tu mantenimiento. Por eso la cuenta completa es alojamiento + mantenimiento, y el segundo suele ser el que falta. Lo que debería cubrir y con qué cláusulas, en el contrato de mantenimiento web.
La recomendación corta
Para una empresa con una web que representa o que vende: gama media o gestionado, con copias diarias restaurables por ti, registros accesibles y aislamiento entre cuentas. Si vendes, añade CDN con WAF. Y reserva una partida anual para mantenimiento, que es donde de verdad se evita el 80 % de los incidentes.
Si estás comparando ofertas ahora mismo, la lista de criterios completa está en cómo elegir hosting para tu empresa, y si ya has decidido cambiar, el procedimiento sin sustos está en la checklist de migración.
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